Buenos Aires, 6 may (EFE).- El escritor peruano y premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa dijo hoy en Buenos Aires que a sus recién cumplidos 80 años, lo importante es “seguir vivo hasta el final, no morirse en vida”, y que lo interesante es hacerlo de tal manera “que la muerte sea un accidente”.

  “No hay espectáculo más triste que el de esas personas que se mueren en vida, que pierden las ilusiones y empiezan a esperar la muerte”, señaló el literato durante la presentación de su última novela, “Cinco esquinas” en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

  En su opinión, hay que tratar de mantenerse aceptando las “limitaciones” de la edad, pero mientras uno trabaja y tiene ilusiones “no hay que pensar en lo demás”, indicó.

  Al respecto, señaló que es interesante vivir de una forma que la muerte “sea un accidente”, que caiga como algo “absolutamente inesperado” que viene a interrumpir una vida que estaba “en plena efervescencia”.

  Ante centenares de espectadores, incluida su conocida pareja, Isabel Preysler, así como su hijo Álvaro Vargas Llosa, y entrevistado por el escritor y periodista argentino Jorge Fernández Díaz, el autor habló de diversidad de temas, en un momento de su trayectoria personal en el que reconoce que le gustaría tener un poco más de “privacidad”.

  Y es que el hecho de compartir vida sentimental desde el pasado año con una de las mujeres más famosas de España ha hecho que en los últimos meses el escritor se haya convertido en una cara habitual de las revistas “del corazón”.

  “Uno de los problemas que trae el ser víctima del periodismo de diversión es que la vida se vuelve más complicada. Si tú no puedes salir a una calle sin que haya fotógrafos pues ya las salidas se convierten en cosas muy distintas”, remarcó.

  Es así que añadió que “uno vive como un fenómeno profundamente negativo de nuestro tiempo la existencia de esa morbosidad curiosa sobre la intimidad sobre la vida privada de las personas públicas”.

  “No lo tomo de manera tan dramática, no ando pensando en eso todo el día, pero sí me gustaría tener un poco más de privacidad en mi vida”, consideró.

  En su disertación tampoco faltó una referencia a los comicios presidenciales de su país, que se celebrarán el próximo 5 de junio.

  Al respecto opinó tanto de la candidatura de Keiko Fujimori, con la que se mostró contrario, como de su encarcelado padre, el exmandatario Alberto Fujimori (1990-2000).

  “Él ganó una elección libremente y a los dos años dio un golpe de Estado, el peor delito que puede cometer un político que ha aprovechado la democracia para llegar al poder, destruirla”, remarcó.

  En ese sentido, afirmó creer que “recordarles eso a los peruanos no es malo” en circunstancias “como las actuales”, en las que “una hija del dictador” tiene “muchas posibilidades de llegar al poder, no a través de un golpe de estado sino mediante un proceso electoral limpio”.

  Vargas Llosa recordó los tiempos en los que se introdujo en política en su país, y evocó el hecho de que Fujimori le hiciera “un gran favor personal” al ganarle las elecciones en 1990, ya que de esa forma “le devolvió a la literatura”, su verdadera vocación.

  “Una de las cosas que yo descubrí siendo candidato es que no tenía ninguna vocación política, que realmente mi vocación era la literatura y que me había visto en cierta forma empujado a este papel”, sentenció.

  El autor de “La fiesta del chivo” también se refirió al precandidato republicano a la Presidencia de Estados Unidos Donald Trump.

  “Es un señor que dice cosas que son completamente ridículas, absurdas. Ha llamado a los mexicanos violadores, piojosos… ha dicho cosas que no puede tener conciencia de que son disparates pero son disparates que toca en algunos bajos instintos de la gente y que explican su popularidad”, subrayó.

  A su juicio, esa “demagogia y esas payasadas” le han dado una popularidad que es “sumamente inquietante” y consideró que no cree que vaya a llegar nunca a la Presidencia, pero que si así fuera, en EEUU “hay muchas defensas y un presidente no puede convertirse en un caudillo”, contrapesos al Poder Ejecutivo.

  Del papa Francisco reiteró que es una “figura simpática” cuyos gestos “parecen muy buenos”, pero que son “solo gestos”, ya que “cambios reales no hay”, debido “seguramente” a que la maquinaria de la iglesia es “muy difícil, muy lenta” y está “muy inmovilizada por actitudes muy conservadoras”.

  “Lo que impresiona en el que las cosas que dice son muy realistas. Lo que es extraño es que en la iglesia solo se diga ahora y no antes que los divorciados no son unos monstruos. Nosotros lo sabíamos hace mucho tiempo, ahora, que lo diga un papa ya es una cosa interesante”, aseveró.

  También criticó el populismo y la corrupción y defendió la economía de mercado, que si se aplica “honestamente” funciona y enriquece “enormemente” a los países y crea “mejores oportunidades para todos”.

  “No hay que engañarse: no hay otro modelo. Los otros modelos no traen prosperidad, ni mayor libertad. En muchos casos lo que Traen es coerción, una falta de libertad que llega a crear verdaderos infiernos en la tierra”, destacó. EFE

  rgm/cav

   

 

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