Cervantes y Shakespeare, otra Forma de Eternidad.

La vida de un ser humano, frente a los casi dos millones de años que lleva el hombre moderno sobre la tierra, no parece más que un breve parpadeo. Sin embargo, hay ciertos casos particulares de personas que, por sus aportes, quedan permanentes en la memoria de la sociedad.

Son muchos los ejemplos que se pueden citar dependiendo del área del conocimiento que se trate, pero dentro del ámbito del lenguaje y la literatura hubo dos grandes autores que marcaron un antes y un después, trascendieron en la memoria humana: Cervantes (1574-1616) y Shakespeare (1564-1616).

Es sorprendente como el legado literario de estos hombres es tan inmenso que impulsa a crear nuevos modelos dentro de la sociedad, a convertirse en una referencia y admiración para muchos otros que vendrían después. Tanto Cervantes como Shakespeare dejaron de ser dueños de sí mismos para formar parte de la cultura humana: para inspirar a muchos otros escritores y artistas, para ser investigados y estudiados, para  educar con los ejemplos de sus obras, para incluso, hoy en día, seguir siendo temas de conversación.


«Amor y deseo son dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama»

Miguel de Cervantes Saavedra

Por un lado, Miguel de Cervantes nos heredó la gran figura del idílico Quijote, que anda por toda España buscando las aventuras de un caballero al estilo medieval. Lucha contra bandidos, ataca supuestos gigantes y vive múltiples experiencias que nos hacen reír con ese ingenio y humor pero a su vez reflexiona de temas como: la bondad de los sentimientos por encima de la belleza, la valentía en momentos de terror o la importancia de ser soñador.

El legado de Cervantes no solo se queda en lecciones humanas que cuenta a través de su novela, sino que también recoge todos los esquemas de literatura que existían hasta la época para plasmarlos en una sola. Además crea una nueva manera de narrar historias de forma total, mezclando técnicas de escritura que incluso aún hoy perduran.

En resumen, no solo condensa toda la literatura que ya existía, sino que la transforma y crea nuevas estrategias. Eso debe hacer todo buen escritor: conocer las reglas para luego saber romperlas.

«Ser o no ser, esa es la cuestión»

William Shakespeare

William Shakespeare

Y con respecto a William Shakespeare, ícono de la lengua inglesa, profundizó en todos los temas universales a través de sus obras: el amor, la guerra, el honor, la a tradición, la política y muchos más.

William era un dramaturgo, todo un hombre de teatro. Sus obras estaban pensadas para un público y no para un lector. Había en él una constante necesidad de renovar el repertorio para  sorprender al público. Esa fue su razón para innovar con constancia y nunca dejar de producir.

Escribió desde comedias como El sueño de una noche de verano o La Tempestad, tragedias como Hamlet, El Rey Lear, y dramas como Romeo y Julieta. De esta forma nacieron personajes que luego se convertirían en parte de la cultura universal, como Romeo y Julieta que simbolizan el amor, Hamlet la indignación, Macbeth la codicia.

Un autor con una imaginación y una creatividad que no conocía límites, un innovador en de la forma de estructuras gramaticales, que aportó en estandarizar la gramática y la ortografía.

Conocer y estudiar a estos dos hombres es una tarea que todo buen lector, (y todo aquel que no lo es), debe darse; comprender la razón del porqué su grandeza ya que por medio de sus obras expresan todos los matices, la esencia, los valores y sueños del ser humano.

Por último debo afirmar que Cervantes y Shakespeare trascendieron de modo que ya no son solo parte de la historia, sino que constituyen la eternidad.

 

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FICHAS TÉCNICAS: 

Título: Don Quijote de la Mancha

Autor: Miguel de Cervantes

Editorial: Editorial Alfaguara

Año de edición: 2015. La obra original fue en el 1605

Autor de este artículo: @letrasazulespty

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