Felicidad, tristeza y unidad familiar. "A todos los chicos de los que me enamoré"

El libro muestra la profundidad de los pensamientos con los que tienen que batallar las mujeres desde muy pequeñas. Libros y películas por muchas décadas estuvieron —por no decir están— sugiriedo cómo debe ser una “relación perfecta”.

El ideal romántico se encuentra en el subconsciente aunque muchas no lo digan en voz alta o traten de fingir desinterés. Por ello, Jenny Han (Virginia, 1980) narra desde la perspectiva de Lara Jean las diversas contrariedades que enfrentamos.  

La protagonista proviene de una familia de origen asiático, educada en amor y valores. A pesar de los momentos difíciles, sus miembros confían en apoyarse entre ellos. Durante el transcurso de la historia, el valor que tiene la unidad familiar sirve también para poder enfrentar los problemas de una generación, como “bullying”, desamores, humillaciones, entre otros. Lara comprende que a pesar de no haber actuado bien, cuenta incondicionalmente con ellos.

La historia de Todos los chicos de los que me enamoré  no concluye así que uno queda con las ganas de saber cómo continúa. Deja mensajes aptos para cualquier persona y edad. En especial que  ni la felicidad ni la tristeza son eternos.

Artículo por Maricruz Olivares.

 

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