Yo, Julia la exitosa novela histórica de  Santiago Posteguillo.

La novela del escritor Santiago Posteguillo rescata del olvido la vida de la emperatriz más poderosa de la antigua Roma, justamente porque la historia de los hombres la escriben los hombres. Es también un homenaje a Robert Graves, autor de 'Yo, Claudio'. 

Nuestra colaboradora para El Hombre de La Mancha, la periodista Mariela Sagel realizó una entrevista a este importante escritor en donde habla sobre esta trilogía y aspectos importantes que lo llevaron a escribir esta historia. 

Hablar de la obra literaria de Santiago Posteguillo no es tarea fácil, ya que el escritor valenciano se ha convertido en un referente de la historia de los emperadores romanos, en forma de trilogías, una de Escipión y Aníbal, titulada Africanus y la otra sobre el emperador de origen hispano Marco Ulpio Trajano. También ha escrito sobre la historia de la literatura y finalmente, en 2018 se alzó con el codiciado premio Planeta por su novela Yo, Julia, rescatando del olvido la vida de la emperatriz más poderosa de la antigua Roma, Julia Domna, esposa de Septimio Severo, que en los inicios del libro era gobernador de Panonia Superior, con tres legiones a su mando, y después pasaría a ser procónsul en Sicilia para llegar finalmente a emperador.

Yo, Julia es un portento de libro, escrito con la maestría de un acróbata y la elegancia de un historiador dedicado como lo es su autor. Julia Domna era de origen sirio, concretamente de Emesa, cuando esa parte del mundo pertenecía al imperio romano. Era hija de un rey sacerdote del culto al dios del sol El-Gabal y por las descripciones, una mujer que sobresalía en belleza e inteligencia.

La novela inicia con un prooemium, que quiere decir preámbulo en latín del diario secreto de Elio Galeno, médico griego de la familia imperial de Roma, educado en Pérgamo (hoy Turquía) y Alejandría (hoy Egipto), y la fecha de ese documento es el año 950 ab urbe condita (desde la fundación de Roma) que es lo mismo que el año 197 d.C.

Galeno explica los orígenes de Julia Domna, cómo conoció al que sería su marido y prosigue con el incendio que dejó en cenizas la biblioteca del palacio imperial, donde se quemaron sus manuscritos que daban cuenta de sus teorías medicinales. Prosigue con las locuras del emperador Cómodo, hijo de Marco Aurelio, el último de la dinastía Antonina y su posterior asesinato, ya que su reinado se degeneró hasta tal punto que sufría de una paranoia incontrolable y sumió al imperio romano en una de las peores crisis desde los gobiernos de Calígula y Nerón. Su nombre completo era César Marco Aurelio Cómodo Antonino Augusto. El nombre o título de César es la forma habitual a la que uno se refiere a un emperador y Augusto también era un título que se le otorgaba al emperador o cualquier miembro de su familia que este designara. César era el sucesor del trono. Cuando Cómodo murió sin dejar descendencia, el imperio se sumió en una serie de guerras civiles conocida como el año de los cinco emperadores, el fin de una dinastía, y al término de este conflicto asumió el trono Septimio Severo, el primero de la dinastía Severa, y su esposa, Julia, la emperatriz.

El título no es casual, pues el escritor británico Robert Graves escribió en 1934 el libro Yo, Claudio, basada en las historias de Tácito, Plutarco y Las vidas de los doce césares, una obra del historiador y biógrafo romano Suetonio. Posteguillo, en un viaje a Mallorca, donde Graves tuvo una casa, se sentó en la silla donde escribió esa novela, y de allí le vino a la mente el título. Al inicio del libro hay también un poema de Graves.

Es una novela histórica que contiene apéndices que explican las fuentes empleadas para construirla durante tres años. En esos apéndices hay mapas, árboles genealógicos, un glosario de términos latinos y una bibliografía. También se puede apreciar el mapa del Imperio Romano completo, con la ubicación de las legiones, lo que resulta muy útil para comprender todo lo que abarcaba ese poderoso imperio.

En la historia del imperio las mujeres jugaban un papel secundario, eran esposas, amantes, con excepción de Cleopatra. Julia Domna era casi desconocida y Santiago Posteguillo la ha estudiado a profundidad y quiso hacerle justicia.

Santiago Posteguillo confesó que en sus primeras novelas había ausencia de personajes femeninos y eso se lo señaló una colega de la universidad. Los hombres han contado la historia de los hombres. Definitivamente ha habido más hombres en posiciones de poder, pero hubo mujeres que destacaron, y es injusto no resaltarlas. El autor quiso contar el relato completo, y lo logró.

A Julia se le llamaba la emperatriz filósofa, se rodeaba de gente inteligente. Fue un cambio en el imperio romano. La lucha por el poder es feroz, y Julia le advierte a su marido que en Roma se gana o se muere. Y le demuestra que hay algo más grande que un imperio, que es una dinastía. Y la suya fue la última del imperio romano.

Galeno, que es el que narra, fue el gran médico de los gladiadores y de allí pasó a ser de los emperadores. Con Julia hace un trato para rescatar los libros que se quemaron en el gran incendio o transcribirlos. Los enemigos de Julia son los cinco emperadores de Roma. El libro es un homenaje a Graves. Abre con un poema de él, titulado “The Portrait”.

Para Posteguillo, sin literatura no hay historia. Gracias a la narrativa, las cosas que suceden toman un nuevo brillo, un nuevo impulso. A Yo, Julia le ha seguido una nueva novela recién publicada Y Julia retó a los dioses.

 

Colaboración de Mariela Sagel. 

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