Calendarario del Bicentenario (1821 - 2021)

Ricardo Jaime de FreitasSKU: 978-9962-13-985-0
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Sinopsis

LA PIEDRA ARPIA.
Es un asteroide que gira alrededor del sol. Cumple con el requisito de los 12 meses pero el tiempo que transcurre para completar una sola órbita es de 200 años. Esto hace que sus doce “meses” tengan de una duración de 16 y medio años. A semejanza con la Piedra del Sol azteca, está dividida en estaciones, acá de 9, 73, 44, 21, 21 y 32 años; cada una de estas marcas ha sido dictada por la sangrienta lucha que nuestro pueblo escenificó sobre la bella figura femenina de nuestro istmo cuya estrecha cintura y tierra pletórica en recursos todavía son codiciados por viejos y nuevos imperios.
La Piedra Arpía muestra la lucha interna de las excolonias españolas, unos por crear un Estado Liberal con independencia nacional y el desarrollo industrial y otros por un Estado Conservador neocolonial, esta vez bajo el imperio de las excolonias inglesas que se industrializaron e integraron en el norte del continente Abya Yala. Revela la función conservadora del Estado Militar y su debilidad al carecer de sombra popular que lo sostenga. Señala un futuro catastrófico sí la conjunción de intereses locales y foráneos siguen obstaculizando la utopía de formarnos como una sociedad libre y soberana.
Los sueños de Paz, Tierra y libertad tantas veces reivindicados por generaciones sucesivas continúan palpitando en los panteones olvidados: los héroes de la Sandía, los del Puente, los asaltantes Asamblearios, los Juveniles Padres de la Patria sobre el Tute, los niños, jóvenes y viejos caidos el 9 de enero y en las doloridas fosas comunes del 89. El frío lenguaje mudo de esta roca recordatriz, con su pausado andar, calienta nuestras mentes para que hierva en conciencia. Sus banderas pisoteadas se precipitan sobre nosotros convertida su ira en fuego que nos quema el cuerpo.
Al igual que la piedra Rosetta, la Arpía se comunica mediante tres formas de expresión: La Calendaria, basada en hechos eslabonados en tiempo lineal; la Horoscópica, que nos determina desde el pasado y augura el futuro individual con los perfiles festivos y funerarios no impuestos por planetas y constelaciones sino por la lucha social; y la Pictórica, que se vale del arcoíris insurrecto para visualizar la sicología que emana de nuestros cuerpos de distinto color que se abrazan en la lucha por la felicidad de todos, mezclados en los asaltos de la vanguardia y el apoyo de las masas rompedoras. Con este tripe comunicado sacude nuestras mentes bobas con las cuales trafican y pelechan los insensibles.
Nuestro asteroide Arpía asume conductas del tipo Oráculo de Delfos. Con la voz sabia de aquellas bellas pitonizas politizadas, replica con imágenes pictóricas de rudo color y explica en textos de palabras claras, la belleza y fealdad del Panamá, sociedad víctima del fetiche dinero, virus que beneficia al rico y que para el empobrecido es base material de sufrimiento.
Los empresarios criollos y globales dan intermitentes esclusajes de corto empleo con bajos salarios y pronlogados de desempleo agónico mientras disfrutan ante nuestra mirada atónita un lujo demasiado parecido al egoísmo. En la dura roca Arpía, la Pachamama insurrecta grabó el tiempo inverso del sabio chamán Pachakutik: “Nosotros caminamos hacia el pasado de nuestros antepasados para que el presente jamás los olvide”.
Quisimos revolver la mirada y recaminar los senderos pisados de nuestra larga revolución magnífica, desde 1821 hasta converger al día de hoy, en medio crímenes en gestación continua, cuando resoplan frescos vientos de Integración de todos los países de Nuestra América desmembrada. Estamos convencidos de que ella será la cuna de la hermosa de convivencia humana, entre lo que somos todos, hermosos pueblos hermanos.

Ricardo Jaime De Freitas.

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